Antes de nada, decir por si acaso alguno no se ha enterado, que ha habido una nueva edición del Maratón de Madrid con recorrido nuevo y sorpresa de un final muy duro, que por lo menos ha ganado después de muchos años un español, nada menos que Chema Martínez .
Bajando un poco al nivel de corredores más de andar por los parques de la zona de Suanzes y alrededores, he tenido el placer de compartir una vez más unos cuantos Km acompañando a mis compañeros y amigos del Club de Atletismo Suanzes de San Blas.

Este año nuestra participación ha sido como los platos en los restaurantes de los grandes creadores culinarios de moda, digamos que escasa, aunque con la ilusión de siempre para enfrentarse a una prueba tan dura. Ha faltado parte del grupo de veteranos que hasta el año pasado eran participantes fijos, y este año han desaparecido del cuartillo.
En el punto de encuentro nos vemos: Manolo Avilero y sus bellas animadoras, Juan Antonio González Rabadán, Magadalena Díez, Ramón Rodríguez, Pedro Ríos y María, Fernando Picazo y familia, Carlos Chacón, y la pareja de ciclistas Agustín García y Enrique Martínez, equipados como para hacer una carrera transiberiana, con sus mountainbiques, cascos, mochilas, culotes y maillots ajustaditos, etc. También vimos a Jaime y a su señora, que luego estuvieron animando en el recorrido.
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Antes de nada estuvimos haciendo un repaso sobre los últimos siniestros perpetrados por Perico, para recordar que si bien el “todos para uno y uno para todos”, funcionaba para los tres mosqueteros, en un maratón cada uno debe llevar su ritmo. Creo que no sirvió de nada.
En la salida yo me acoplé con la semi-élite formada por Manolo, Juan, y Ramón, junto con Perico que iba de acompañante para hacer el maratón completo.
La idea era hacer 3:20. La estrategia: “Hasta el km 35 controlar, a partir de ahí se podía arriesgar”.
Hasta el Km 8 la carrera transcurrió bastante entretenida. Hubo incluso detalles íntimos, como que Perico intercambiara vaselina con otros corredores, lo que no parecía presagiar un final estrictamente deportivo. Estaba Perico tan emocionado con su vaselina que teníamos que avisarle en los puntos kilométricos porque si no se le pasaban por alto. A efectos históricos y deportivos, lo importante es que para no variar hubo las discusiones de siempre sobre el ritmo: que si vamos lentos, que si vamos rápidos, … lo de siempre.
Hasta el Km 8 a la altura del Metro Colombia, el grupo pasó en un tiempo neto de 38:20 (total de 38:40) y los tiempos por km fueron: 4:55, 4:48, 4:47, 5:07, 4:43, 4:43, 4:45, 4:32. En los primeros Km vimos a José Luís “el Médico” con catarro. En casa del herrero… El catarro no es malo, la experiencia dice que algunos de los mejores maratones se han corrido con catarro (hecho contrastable con Antonio Ríos). También vimos a Magdalena (sin catarro, lo cual no fue obstáculo para que terminara perfectamente su primera maratón). En la Plaza de Castilla adelantamos a Juanjo el “Topo”, que ha ido este año al maratón de Londres (y ha venido). En un periquete nos hizo un resumen sobre el entrenamiento previo a Londres, que incluyó clavarse un clavo sarroso en el pié.
A continuación pasaron por este Km 8 a Fernando Picazo, Juanjo “Topo”, Ramón Méndez, y Magdalena.

A partir de aquí una buena opción era trasladarse hasta la estación de Metro del Lago de La Casa de Campo, para ver pasar la cabeza del maratón, que no sólo de semi-élite vive el espectador. En el suburbano también ambiente de maratón, como siempre se podían ver seguidores de la carrera desplazándose a distintos puntos de paso. ¡Qué invento el Metro! El Metro es el mejor amigo del acompañante del maratoniano y, en algunos casos excepcionales, también del maratoniano.
Bueno, llego justo a tiempo para ver pasar y animar al grupo de cabeza formado por Chema Martínez y tres africanos, por el Paseo de los Plátanos en el Km 25, y el Paseo de los Castaños en el km 29. A partir de aquí había un punto del recorrido común para el km 26 y el 28 y pico, donde pude ver pasar a Carlos Chacón, Bodoque y Antonio Sánchez.
Antes de que pase el grupo semi-élite, unos niños empiezan a gritar “que viene el abuelo”, y animan a un señor que, deduzco, era efectivamente su abuelo). En cuanto pasa en buen señor, comentan: “tiene 74 años…”. Aquí noté una mezcla de sensaciones, una de emoción, al ver como animaban los nietos al abuelo de 74 años a ritmo para bajar de 3:20, y otra de sorpresa, “no me jodas, vaya semi-élite de “siesos”, con 30 o 40 años menos y todavía no han pasado.
Al rato… vienen Juan Antonio y Perico con sus accesorios característicos: uno con la gorra perfectamente encastrada como si fuera de neopreno, y el otro con la diadema. Adivinanza: ¿Quién llevaba cada cosa? Al poco rato pasa Manolo y un poco después Ramón.
En este punto, cuándo vuelven a pasar ya camino del km 29 me uno para acompañar a Manolo, un poco rezagado de los demás, que viene con los síntomas inequívocos que produce estar corriendo un maratón. Por la Casa de Campo venían también Hernández y Fernández con sus respectivas mountainbiques, animando más o menos a Manolo: “Vamos caprinazo, que te vas tocando los…”.

A partir de aquí a sufrir de lo lindo, con el continuo sube y baja hasta el final de la carrera. Por lo demás, nada más que resaltar, aparte de que Manolo no absorbe correctamente el Anticuarius por el ojo, y que prefiere el agua fresca al agua del tiempo. Hay que hacer de la necesidad virtud, Manolo, y venir preparados con un poco de pollo y unas verduritas, para hacernos un caldito con el agua del maratón.
Bajando por el Paseo de Extremadura, Km 30, nos adelanta Fernando Picazo acompañando por Óscar. Fernando es un fenómeno, y por decirle algo le recordamos el leitmotiv Suanzes: : “Hasta el km 35 controlar, a partir de ahí se puede arriesgar”.
Manolo no se puede quejar en cuanto a cómo le ha vitoreado el público este año: la estrategia de animar a los animadores para que le animaran (valgan las redundancias) llamándole por su nombre dio resultado. Hay que ver Manolo, los hombres te admiran, las mujeres te adoran… ¿Qué más puedes pedir?
Entre el 30 y el 40 la carrera se le hizo muy, muy dura a Manolo. En el Km 29, llevaba consumidos un total de 2:21:01, a partir de aquí los tiempos de paso cada Km fueron 5:15, 5:10, 5:53, 5:21 (2:42:41 al pasar por el Km 33), 5:47, 5:54 (Km 35), 6:08 (aquí pasamos la barrera de las tres horas, haciendo 3:00:32 al paso por el km 36).
Y Manolo sufriendo y arrepintiéndose de estar ahí en vez de tomando unas cervezas. Km 37, uno más y uno menos, en 6:45.
En el Km 37,5 Manolo va directo a la mesa de la asistencia sanitaria para atizarse un poco de Aerosol Analgésico. Para más señas, Aerosol Analgésico de uso tópico, de los Servicios Farmaceúticos de la Defensa: el Reflex Militar. Con el asistente sanitario liado dándole Aerosol en una pierna, y yo en la otra, le pusimos una película entre los calcetines y las mallas, que a una persona normal le hubiera dormido las piernas en el acto. Qué sepas que es inflamable, te podías haber depilado las piernas al estilo barbacoa en el acto.
Seguimos adelante oliendo a gimnasio, y con un bote de Aerosol por si hay que dar algún retoque camino del 38: 7:49.
Entre el Km 38 y el 40, hacemos un parcial de 14:22. En el Km 40 llevamos un tiempo de 3:29:48 de carrera. ¡Vamos Manolo que ya lo tienes! Rodeando el Parque del Buen Retiro hay un pasillo más estrecho, y Manolo sufriendo un poco más, pero ya empieza a verse la recompensa. En la entrada al Retiro a falta de 500 metros para la meta se abre el pasillo y ahora sí que está ahí. A disfrutar del tramo final del Parque del Buen Retiro, y en este caso del Buen Descanso.
El resultado es que Manolo Avilero ha finalizado este maratón (se te metió en la cabeza y lo has conseguido), uno más, en 3:43. Si no te lavas las piernas, no te van a volver a doler en la vida.
Después entró Juanjo, valiente como Daoíz y Velarde. Napoleón Bonaparte hubiera dicho al verte pasar: “30 maratones de Madrid te contemplan”. Y tú le podrías haber añadido: “Eso no es nada, llevo más de 50 en total”.
Luego Magdalena, 4:04 en su debut en el maratón. Ya te dije yo que lo terminabas J. Juan Antonio, 3:28, lo mismo que Ramón.
Pues nada, enhorabuena a todos los que os habéis esforzado, y que disfrutéis del “subidón” post-maratón. Ha sido un placer.